
Como siluetas enamoradas
En noche hechizada por amantes
Beso en tus ojos las esmeraldas
Que enternecen todo tu ser,
Te haces sentir la más amada,
¿Cómo te amo?, Hermosa mujer.
Ámame con la voz que te nace
Y con el olor de un clavel,
Ámame dulce y tiernamente
Sin razones, ni porqués.
Déjame limpiar tus lagrimas
sanar todo aquel mal
de los que no te supieron amar,
dormida bajo mis sabanas,
descansarás y tendrás paz.
Que la noche en calma sea testigo
De la entrega más absoluta en la oscuridad
Que observe muy quieta el goce de mis suspiros
Y que las estrellas alumbren la eternidad,
Piérdeme ante un nuevo paso
Que tus labios sean mi luz y mi descanso.
En mí cada latir solo te desea amar
En cada noche en que duermes a solas
Esperando a quien no ha de llegar,
Tus palabras siempre me provocan
Haz de mi lo que dispongas,
Tus sensualismos siempre me tocan
Miro al cielo y te siento junto al mar.
Que no te detenga la muerte
En el camino hacia mi vientre
Que tu piel roce la mía,
Que tus brazos tomen la fuente.
Besa, besa
Besa cada espacio,
Que no quede rincón sin probar
De la sal que cargan tus labios.
Quiero hacerme uno contigo
Saborear de tu lengua tu destilada pasión,
Sentiré acelerado tu corazón
Y besaré tu cuello mi amor
-Al final seremos uno los dos-
Disfrutarás de lo prohibido,
Solo sobre ti hay salvación.
Si yo soy tu redención
Tú eres un bendito milagro,
El sabor que me rescata
De la vida que me atrapa,
Ámame sin piedad
Sin distancia en cada abrazo,
Que nos llene la ansiedad
Y el calor de la verdad
Se expanda en tu regazo.
Dos cuerpos se aletargan bajo su amor
Se incrementan sus deseos en su altar
Cubren con sus besos todo temor,
En los que en sus brazos han de pensar
Que el dolor fue algo fantasmal
Y que a la sombra de las siluetas
Dos amantes se postergan
En letras que nunca han de olvidar.
El mar no se lleva la memoria
Ni el tiempo borra los caminos
Si el trazo de nuestros días se entrelaza
Que mi amor te llene de esperanzas,
Que tus toques me llenen el alma
Con inquietas caricias que me embargan
Hasta perder entre tu piel la calma,
La calma y la cordura arraigada.
Emmanuel Delawer
Lagrimas de Sangre
